Hay
muchas razones por las que el Rey y los ciudadanos necesitan un canal de
comunicación directo. La primera, y quizás la más importante, es que, aunque
parezca paradójico, compartimos muchos intereses:
- Ambos estamos más interesados por la evolución a largo plazo del País que en el corto. El Rey por el valor de la Dinastía, el ciudadano por cuidar la felicidad de sus descendientes (¡que coincidencia!)
- Ambos debemos pensar más en el bien del conjunto que en intereses concretos de partidos, empresas o colectivos específicos.
- Ambos compartimos una relación emocional con España por encima de legítimos intereses materiales.
“El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su
unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las
instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las
relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad
histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución
y las leyes”
Para
cumplir lo que dice el artículo 56, el Rey necesita oír y entender las voces de
los ciudadanos y hoy esa comunicación es posible.
Los
españoles, por razones que algún día revisaremos, llevamos muchos años con gran
dificultad para expresar abiertamente las lógicas emociones entre un
ciudadano y su nación. Necesitamos dejar de considerar estas emociones como
una visión ñoña ni trasnochada ni conservadora y evitar que las acaparen los que solo quieren convertir esas emociones en razones para enfrentarnos.
Necesitamos
empezar a ver la relación con con el concepto de España como algo sencillo y humano que nos identifica con
nuestra tierra, nuestros vecinos, nuestra comida, nuestra cultura, nuestro
pasado y, sobre todo, con nuestro futuro y el de nuestros hijos.
Es
imprescindible que superemos los traumas que nos han llevado a identificar España
con errores del pasado o con tiranos que nos maltrataron. Esta percepción nos ha llevado a una absurda pérdida de total de nuestra autoestima como colectivo.
Cambiemos
de una vez ese sentimiento hasta que no nos avergüence decir que amamos y
defendemos lo que es común. Pidamos generosamente perdón a todos, perdonemos a los que ya se fueron y sigamos trabajando, defendiendo cada uno su ideología, sus
intereses y sus proyectos, pero liberados de culpa por las
emociones que nos hagan sentir España y sus símbolos.
Estoy
convencido de que un canal directo nos ayudará a avanzar en la superación de estas
limitaciones.
Este
Blog no es más que la humilde contribución de uno de esos millones de
ciudadanos a la comunicación con el Rey. Desde aquí intentaré transmitir mis reflexiones e inquietudes sobre España.
Con
afecto y respeto del ciudadano Manuel Galán
