martes, 25 de septiembre de 2018

¿Por qué estas cartas?


Hay muchas razones por las que el Rey y los ciudadanos necesitan un canal de comunicación directo. La primera, y quizás la más importante, es que, aunque parezca paradójico, compartimos muchos intereses:

  • Ambos estamos más interesados por la evolución a largo plazo del País que en el corto. El Rey por el valor de la Dinastía, el ciudadano por cuidar la felicidad de sus descendientes (¡que coincidencia!)
  • Ambos debemos pensar más en el bien del conjunto que en intereses concretos de partidos, empresas o colectivos específicos.
  • Ambos compartimos una relación emocional con España por encima de legítimos intereses materiales.


Dice el aparatado 1 del artículo 56 de nuestra Constitución que

“El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes

Para cumplir lo que dice el artículo 56, el Rey necesita oír y entender las voces de los ciudadanos y hoy esa comunicación es posible.

Los españoles, por razones que algún día revisaremos, llevamos muchos años con gran dificultad para expresar abiertamente las lógicas emociones entre un ciudadano y su nación. Necesitamos dejar de considerar estas emociones como una visión ñoña ni trasnochada ni conservadora y evitar que las acaparen los que solo quieren convertir esas emociones en razones para enfrentarnos.

Necesitamos empezar a ver la relación con con el concepto de España como algo sencillo y humano que nos identifica con nuestra tierra, nuestros vecinos, nuestra comida, nuestra cultura, nuestro pasado y, sobre todo, con nuestro futuro y el de nuestros hijos.

Es imprescindible que superemos los traumas que nos han llevado a identificar España con errores del pasado o con tiranos que nos maltrataron. Esta percepción nos ha llevado a una absurda pérdida de total de nuestra autoestima como colectivo.

Cambiemos de una vez ese sentimiento hasta que no nos avergüence decir que amamos y defendemos lo que es común. Pidamos generosamente perdón a todos, perdonemos a los que ya se fueron y sigamos trabajando, defendiendo cada uno su ideología, sus intereses y sus proyectos, pero liberados de culpa por las emociones que nos hagan sentir España y sus símbolos.

Estoy convencido de que un canal directo nos ayudará a avanzar en la superación de estas limitaciones.

Este Blog no es más que la humilde contribución de uno de esos millones de ciudadanos a la comunicación con el Rey. Desde aquí intentaré transmitir mis reflexiones e inquietudes sobre España.

Con afecto y respeto del ciudadano Manuel Galán